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ANATOMIA

PIEL Y MUDA

La piel de las serpientes posee características peculiares, está cubierta de escamas córneas epidérmicas y a la vez elásticas, esto sirve de protección por su forma de locomoción y de poder distenderse cuando es necesario, como en el caso de haber consumido una presa más grande que ella.

Los tegumentos de una serpiente son impermeables, pero se puede apreciar pérdidas apreciables de agua a través de la piel. La piel está compuesta por 2 capas principales, una epidermis superficial, una derivada en el embrión de la capa germinativa externa el ectodermo. Las escamas están formadas principalmente a partir de engrosamientos de la epidermis fina; las regiones de la piel plegada entre ellas suelen denominarse zonas de articulación.

La piel juega un papel importante en cuanto se refiere a la conservación de los fluídos en el cuerpo, formando una barrera entre ellos. Tiene que ver con los procesos de deshidratación.

La parte externa de las escamas está constituida por tejidos córneos muertos en los que la queratina forma gran parte.

Las escamas poseen una fina cubierta epidérmica, transparente, llamada estrato córneo, la cual es reemplazada cada cierto tiempo; éste proceso que se conoce como muda o exfoliación y está relacionado con las glándula endocrinas del ofidio; el ciclo parece que comienza cuando la capa córnea está ya más desarrollada y le quita elasticidad a la piel. Este proceso se repite de acuerdo a la alimentación, especie de serpiente, estado fisiológico y hábitat, puede ir desde una a ocho veces o más al año. Durante éste período los ojos, la piel y coloración se opacan, por la presencia de un líquido entre las 2 capas superpuestas de estrato córneo. Los ojos lechosos ocurre 8 días antes de la muda.

En la muda de una Boa de 2 metros precisa de unos 30 a 45 minutos para salir de su exervia. Una atmosfera demasiado seca o falta de agua hace la eccidis más díficil. Un baño prolongado de agua tibia permitirá retirar esos trozos de exervia, frotando ligeramente o haciendo deslizar a la serpiente entre los dedos o sobre un trapo de algodón, sí se descuida el retirar las exervias sucesivas se acumulan, endurecen y pueden dejar marcas definitivas. Conviene sobre todo vigilar los ojos y la cola. Algunas especies tienen de modo normal una exervia desgarrandola en tiras (Python curlis).

La muda puede realizarse gracias a la proliferación de células vivas en la capa más profunda de la epidermis denominada estrato germinativo que evoluciona perdiendo su inervación.

El crepitaculum de las cascabeles se origina de éste proceso de mudsa, en cada una de las mudas va quedando un ápendice córneo que encaja con el anterior y su movimiento va a originar el sonido característico de esta especie, esto desmiente la creencia de que cada anillo de la serpiente de cascabel indica un año y tiene algo como piedritas por dentro que son las que suenan.

En el período terciario, al mismo tiempo que se diversificaban en el Oeste norteamericano los numerosos ungulados allí presentes, evoolucionaban los ofidios. Y sin duda, más de una vez, los rebaños de Bisontes pisotearon una serpiente, pero alguno de ellos pagó su descuido con una dolorosa mordedura y, quizás, incluso con la muerte.

Los ponzoñosos reptiles no sabían hacerse ver a los ojos de los grandes fitófagos, que involuntariamente pasaban sobre ellos.

Fue entonces cuando algunas serpientes por casualidad, adoptaron coloridas líneas que las hacían más llamativas, o bien ciertas posturas por las que se las veía con más facilidad. Estos animales, capaces de avisar de alguna manera del peligro que representaban y, por lo tanto, mejor dotados que sus oscuros congéneres para sobrevivir, dejaban más descendientes con su color o sus pautas de conducta que las otras serpientes, de forma tal que la selección natural favorecio su rápida expansión. Aparecierón así vistosas Serpientes de Coral, con contrastados y llamativos colores, y también, por ejemplo, las serpientes mocasines, que al sentirse amenazadas levantan la cola y la hacen vibrar con rapidez. Pero sobre todas ellas, triunfó evolutivamente un elemento nuevo, un mecanismo distinto que no cumplía su papel premonitor fijándose sólo en la vista de su oponente sino también en su oído, el sentido más perfeccionado de los mamíferos desérticos. Tal mecanismo nuevo, tal "invento" de evolución, fue el CASCABEL.

Cuando una serpiente de cascabel presiente un peligro, levanta su cola y la mueve para hacer sonar su cascabel. Y la mayoría de los animales que comparten con ella las llanuras han aprendido desde hace siglos que el castañueleo del cascabel es un aviso de peligro, evitando entonces la proximidad del amenazador ofidio.

Hasta que los deetenidos estudios del comportamiento de esta serpiente hicieron ver a los científicos el valor de supervivencia que con medio de aviso representaba el sonido del cascabel , fueron muchas las ideas que se lanzaron a propósito del papel que tal elemento sonoro podía representar. En principio hubo quien dijo que tenía la misión de reunir a las serpientes de distinto sexo en la época de la reproducción, pero la teoría cayó por su base, tras dilatadas experiencias, Laurence Klauber pudo atestiguar que estos ofidios, capaces de captar con la vista el más minimo movimiento, no oyen nada, son absolutamente sordas. Otra teoría, con ciertos ribetes fantásticos y que no parecen tener ningún fundamento, suponía que, recordando el cascabeleo al sonido que producen ciertos artrópodos, atraería a los p{ajaros que consumenn estos insectos, poniéndolos a su alcance.

El cascabel situado en el extremo del cuerpo, esta formado por una serie de piezas córneas trilobuladas, encajadas entre sí de tal manera que no pueden soltarse pero con la suficiente libertad de movimiento como para entrechocar unas con otras, produciendo ruido cuando la serpiente mueve la cola. Cada uno de los segmentos del citado aparato fue la escama que recubría la cola del reptil en un determinado momento.

Se ha comprobado que ocho elementos o anillos en el cascabel es el óptimo para que el cascabeleo sea bien audible y, aproximadamente al llegar a ese número, la serpiente empieza a perder los terminales al rozar con las piedras y ramas, e incluso, según parece, las ratas pueden roerlas cuando el ofidio está invernando (en aquellas latitudes donde ocurre). Sin embargo, en cautiverio, donde estos fenómenos no tienen lugar, han llegado a vivir serpientes con veintinueve o más anillos en su cascabel, lo cual, aparte de no resultar de ninguna utilidad en lo que al sonido se refiere, obliga a su poseedor a moverse arrastrando su aparato sonoro, cosa que no ocurre cuando el número de anillos o piezas es menor, pues siempre la cola va un poco levantada.

La muda de las serpientes es periódica, puede ocurrir entre los 2 y 6 meses como ya se mencionó antes, de acuerdo a la cantidad de alimento, etc. Pocos días antes de efectuarse ésta, se tornan perezosas y flácidas; toman una coloración terrosa. Al llegar al momento de la muda de piel, la cual generalmente se inicia en la cabeza, mediante un incremento en la presión arterial, lo que acarrea una serie de contracciones a que la piel vieja se desprenda y de paso a la nueva epidermis, la serpiente busca una piedra o un tronco carrasposo y rompe la epidermis a nivel del hocico, frotándola contra la superficie irregular de la piedra o tronco, el proceso continúa en dirección caudal facilitándose por movimientos y roce contra objetos así como también por la humedad y temperaturas óptimas de cada especie.

La piel vieja se desprende y sale lentamente del cuerpo del ofidio y luego presenta un aspecto similar al papel celofán, semitransparente, con partes muy arrugadas o también puede comparársele por su aspecto con una media de nylón de dama. Una vez que la serpiente terminó con la muda, aparece nítida, aterciopelada en su coloración, marcas que son iguales según la especie a la cual pertenece; la serpiente adquiere nuevamente la vitalidad y agilidad de unos días antes.

Este fenómeno facilita al animal la eliminación de parásitos externos, garrapatas, chinches, etc, y sanar heridas así como permitir el desarrollo de su volumen corporal.

Un animal sano no tiene dificultad alguna para desprenderse de su piel vieja, la cual se humedece desde dentro. Sí el animal está enfermo o debilitado ya tiene dificultades, pudiendo quedar trozos de peil vieja prendidos e incluso toda ella formando una capa arrugada.

El cuerpo está recubierto de escamas epidérmicas fuertemente queratinizadas. Originadas del estrato de Malphigi en la epidermis. Su forma y su aspecto son variables de una especie a otra; grandes y finas recubriendose una a otras a modo de tejas. Con una línea al relieve en el medio de la escama denominada "Carena". Este tipo de escamas se lleman escamas carenadas. Las grandes escamas planas tales como las que se forman en la capa externa de las serpientes no ponzoñosas, suelen conocerse con el nombre de placas o escudos. La gran diversidad de especies y sus diferentes adaptaciones hacen que los escamados se presentan a una amplia gama de formas y disposiciones. Desde formas cuadradas hasta circulares y en algunas de ellas hay presencia de focetas, en los extremos que se relacionan con el intercambio hídrico del animal.

Pero para una especie dada, la disposición y el número de las escamas, son características y desempeñan en Sistemática un papel importante para la descripción y la determinación de las especies. Las más importantes son: Escamas craneales, escamas faciales, escamas ventrales o gastrotegos, escamas anales y escamas caudales o urostegos.

Las escamas están a veces formadas de placas óseas de origen dérmico y dispuestas debajos de las escamas.

Las formaciones glandulares son raras: Glándulas vertebrales ciegas de diversas serpientes, entre ellas la Natrix (serpiente europea), y que están dispuestas a uno y otro lado de la columna vertebral, cerca del cuello denominadas glándulas nucodorsales y parece que están relacionadas con la atracción sexual. carecen de glándulas sudoríparas que en muchos mamíferos juegan importante papel en el control de la temperatura corporal. Las glándulas cloacales u ocloriferas, localizadas en la parte interna de la cloaca, segregan en algunas especies una sustancia nauseabunda que se cree juega papel muy importante en la atracción sexual y de territorio, sirviendo también como métodos de aviso de su presencia a otras serpientes y especies animales. Además de que es un arma de defensa muy eficaz contra el hombre.

La zona dermal de la piel está constituida principalmente por tejido conjuntivo y contiene nervios, vasos sanguíneos y fibras del tejido muscular liso. Hacia adentro se continúa con el tejido conjuntivo que rodea los sistemas muscular y esquelético. La dermis contiene gran cantidad de células con pigmento que son respopnsables del color de la piel y a veces de los procesos de cambios de coloración, como veremos más adelante.

Se sabe que los ofidios poseen un cierto dominio neural sobre los melanóforos (cromatófors de color oscuro) haciendo que sus colores se oscurezcan o se tornen claros.

La coloración es a menudo viva y puede hacerse particularmente llamativa. A nivel de la dermis, diversoso tipos celulares (al menos cuatro) se encargan cada uno de un pigmento específico (gránulos de melanina - negro, para los melanóforos, amarillo para los xantóforos, etc) que puede ser extendido en tanto que el otro se halla enmascarado en una célula que ha retraído. por último, la diafracción de la luz sobre las partículas (guanina) contenidas en los leucóforos produce tonalidades azules o amarillas rojizas, irisadas (boa tornasol).

Cuando la melanina producida por el cromatócito sale del melanóforo (estructura donde se alberga la melanina) absorbe todas las ondas y refleja sólo colores que van desde el café al negro e impide la reflexión de los otros cromatóforos , dando como resultado un oscurecimiento de la piel de los animales. De otra manera si la melanina esta concentrada en los melanóforos, las coloraciones serían más variadas debido a que actuarán más libremente lor otros tipos cromatóforos tales como guanóforos (color azul y blanco), lipóforos (color verde), xantóforos (amarillo), alóforos (naranja, rojo y violeta).

No se sabe nada aún sobre el mecanismo directo de estimulación en estos melanóforos. Existen teorías que suponen la acción combinada de estímulos neurales y hormonales. Lo que si se sabe es que la pigmentación es un carácter genético hereditario pero está sujeta a variaciones según las condiciones de vida del animal y su medio ambiente.

En cuanto a la coloración, ésta varía mucho de una serpiente a otra con diversos dibujos o sin ellos. Generalmente presentan colores similares al medio donde habitan (homocromía) o una combinación de formas y colores parecidos al hábitat (homotipia).

En muchos casos, la coloración varía según la edad, o sea, que cuando son jóvenes presentan ciertos tipos de dibujo y colores y llegadas a adultas presentan otros diferentes; ésto sucede especialmente en algunas serpientes no ponzoñosas.

Se puede observar también en diversas aberraciones cromáticas, como el ennegrecimiento del color (metánicas), la coloración blanquecina (albinas), la coloración amarillenta (xánticas).

Además se puede presentar dimorfismo sexual notables en cuanto a la coloración entre machos y hembras de una misma especie.

MIMETISMO.

Muchas especies poseen colores con poco o ningún significado para la sobrevivencia, no obstante la coloración de los animales tiende a ser un mecanismo de adaptación a factores bióticos y abióticos de su medio ambiente. El color funciona como un mecanismo de protección contra sus depredadores, pues exixten colores que resultan un camuflaje efectivo, así como otros que simbolizan peligro para los depredadores, entre estos últimos están los distintos tonos de rojo, amarillo, negro y blanco. Estos colores son comúnmente exhibidos en toda Venezuela por especies ponzoñosas del Género Micrurus, serpientes conocidas con el nombre común de Corales, y las también llamadas Falsas Corales.

ESQUELETO

La Osteología en los Ofidios se reduce simplemente al estudio de los huesos que comprenden la cabeza, una sucesión de vértebras que forman una alargada columna vertebral, que responde a la estructura de todos los vertebrados, en la cual se articulan costillas flotantes en casi toda su extensión, a razón de una vértebra por cada par de costillas, con excepción de las pocas primeras vértebras cervicales, que hacen de cuello y de las vértebras coccígeas, que forman la cola.

El esqueleto está compuesto de dos clases de tejidos cartílago y hueso. Los huesos pueden proceder durante el desarrollo embrionario, de una osificación directa del tejido conjuntivo o por osificación de una estructura cartilaginosa preeexistente. En el primer caso de conocer con el nombre de huesos dérmicos o de membrana y aparecen principalmente enel cráneo y la cintura escapular. Los del segundo tipo pueden también encontrarse en el cráneo y la cintura escapular, pero forman principalmente las vértebras, las costillas verdaderas, el esternón, la cintura pelviana y el esqueleto apendicular, he de aclarar que estos últimos no están presente en los ofidios.

Las largas costillas y los músculos que con ellas se relaciones, proporcionan una red protectora para las vísceras y colaboran en la locomoción.

Las vértebras se ensamblan una en la otra, por medio de una saliente redondeada que encaja en la excavación hemisférica que poseen la vértebra siguiente, formando así una articulación que le permite la mayor movilidad en todas las direcciones.

Columna vertebral compuesta por gran cantidad de vértebras, entre 138 y 435 para las distintas especies, de este total, el mayor número corresponde a las dorsales, las caudales promedian entre 50 y 60, pero las formas minadoras este número puede ser mucho menor, en la formas con colas largas la proporción puede ser 1:1 (dorsales:caudales).

Cuadro

El número considerable de vértebras de los Boídeos y los Pitónidos actuales se diferencia bastante del señalado en el fosil Archaeophis, en el cual la especie Proanus posee 565 vértebras (2 cervicales, 452 pre-sacrales y 111 caudales).

En las serpientes que poseen menos, su número no baja de un centenar. Este esqueleto, simple y uniforme, no tiene arco pectoral (esternón), ni pelvis, ni miembros articulados; sus piezas son cortas, resistentes y muy móviles. Como una prolongación, cada vértebra presenta hacia adelante con una concavidad regular, hemisférica y en su parte posterior, una cabeza convexa apoyada en la concavidad anterior de la vértebra parte posterior, una cabeza convexa apoyada en la concavidad anterior a la vértebra siguiente. La superficie de fricción entre las dos vértebras está recubierta or un cartílago y posee una membrana sinovial recubierta a su vez por una cápsula fibrosa. Las vértebras sucesivas pueden tener movimientos independientes por el hecho de su articulación en "rotula".
El arco neural lleva superficies articulares adicionales, que forman surcos sobre la fase dorsal y lateral. Ellos limitan o favorecen - según el caso - los movimientos generales del cuerpo y le dan una gran flexibilidad.

Detrás de la cabeza se encuentra el "atlas", formado por dos vértebras desprovistas de costillas, mientras que las otras piezas vertebrales están provistas de ellas, salvo las lumbares, que no presentan más que apófisis transversales bifurcadas. Las vértebras caudales, igualmente sin costillas, tienen apófisis simples.

El cuerpo de las vértebras anteriores lleva por debajo una cresta más o menos desarrollada (hipo-pófisis), que según el género, puede o no encontrarse en la fase inferior de las vértebras precaudales (hema-pófisis). En la región de la cola, las apófisis transversales reemplazan las costillas y se presentan dos hipófisis, a ambos lados del canal hemal. En los crótalidos, las siete u ocho vértebras posteriores son agrandadas y están fusionadas en una sola pieza.
Las Vértebras poseen una triple articulación entre lo que se les permite tener movimientos horizontales y laterales relativamente amplios así como constituir una columna fuerte pero flexible. En la región dorsal forman el canal vertebral en donde se aloja la médula espinal que es la encargada de la transmisiión de algunos estímulos y respuestas nerviosas.

Costillas: Las costillas no sólo rodean y rpotegen la cavidad del cuerpo, conteniendo las vísceras, sino que también juegan un papel muy importante en la respiración y en la locomoción. Su movilidad y su falta de esternón les permite al animal realizar movimientos rápidos.

En cuanto a las costillas, éstas se denominan flotantes, por la carencia de esternón; por ello es que algunos autores las denominan "falsas costillas". su extremidad dorsal, forma una horquilla, que se articula por medio de una de sus ramas con el cuerpo de una vértebra, y por la otra, con la apófisis transversal de la misma pieza. La otra extremidad, ventral, está libre, prolongándose con un cartílago que recubre las aponeurosis adherentes a la piel, sobre la cual están fijas las placas ventrales.

De este modo, los movimientos de las costillas dirigen los de las placas y así juegan un papel esencial en la reptación. Se puede decir que una serpiente "camina" con sus costillas y sus placas ventrales o gastrotegos.

En algunas especies, tales como en las "cobras", cuando el ofidio forma un "capello", lo cual es logrado mediante la extensión de las primeras costillas articulares en las vértebras cervicales.

Además, esa movilidad y flexibilidad de las costillas permite a las serpientes dejar a lo largo de su cuerpo presas engullidas de diámetro superior al de su propio cuerpo. Muchas especies, en cierto momento, acostumbran a achatar su cuerpo sobre el suelo. También esta actitud es lograda gracias a un "enderezamiento" flexible de las costillas.

Los ofidios son animales desprovistos de miembros, aunque algunas de las serpientes más primitivas, como algunas especies de Boídos, poseen vestigios de miembros posteriores, aunque muy rudimentarias. Así como también los Anilidos, Leptothyplopidos y Thyplopidos. Las serpientes carecen de todo vestigio de cintura escapular. Estos vestigios nada tienen que ver con la locomoción que se realiza mediante movimientos del tronco.

En realidad, las vértebras son casi todas de igual formato (algunas más grandes y otras más pequeñas), pero conservan todas una "neuroapofisis", un cuerpo propiamente dicho de la vértebra y una apófisis hemal. a diferencia de las que muestran sus antepasados prehistóricos.

La cabeza de los ofidios está formada por huesos que en lugar de estar fuertemente unidos como en los demás vertebrados, se articulan entre sí por ligamentos elásticos que posibilitan los grandes movimientos de las mandibulas. Las serpientes difieren entre los congéneres de su misma clase, los saurios, sobre todo por su capacidad de deglutir animales de diámetro varias veces superior al propio, merced a un mecanismo mandibular sumamente "flexible" debido en parte a la separación del techo parietal y especialmente al techo temporal. Han perdido también la barra óseo escamoso-postorbitaria, que permite que el hueso cuadrado (que es el hueso del cráneo que en todos los reptiles y vertebrados inferiores se articula con el maxilar inferior) participe en los movimientos de las mandíbulas.
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Los ofidios poseen 5 articulaciones mandibulares, a saber:

1. La normal, entre el hueso cuadrado y el maxilar inferior.
2. Otra entre los huesos cuadrado y escamoso.
3. Entre el hueso escamoso y el cráneo.
4. Equidistante entre la longitud del maxilar inferior.
5. En el mentón, pues las 2 mandíbulas inferiores no se hallan unidas en este punto.

En el cráneo existe un sólo cóndilo occipital, en vez de dos como en los anfibios. Los huesos transversos ligan los maxilares superiores con los pterigoideos.

Los huesos del cráneo están constituidos fundamentalmente por: El hueso cuadrado, temporal, el frontal; subdividido en: Prefrontal y postfrontal, parietal, occipital, nasal, lacrimal, premaxilar, maxilar superior palatino, pterigoideo, bucopterigoideo transverso, basisfenoides y la mandíbula inferior compuesta por el maxilar inferior y el dental. Podemos decir que en general, pese a su flexibilidad los huesos de la cabeza son fuertes, delgados, livianos y algunos de ellos poseen nervaduras que aumentan su resistencia.

Salvo en ciertas familias como en los Thyplopidos y Leptothyplopidos, normalmente se presentan 6 hileras de dientes, ubicados 2 de ellas en los maxilares superiores, otras 2 hileras paralelas, sobre el paladar o más precisamente sobre el hueso palatino y otras 2, en las mandíbula inferior.

Una mandíbula muy adaptable permite a las serpientes tragarse las presas empezando por la cabeza y sin desmenuzarlas, aunque su diámetro sea superior al del cuerpo del ofidio y aunque están vivas y se debaten furiosamente.



Figura Nº 21. Cráneo de una serpiente.



El hueso cuadrado, que enlaza libremente la mandíbula inferior con el cráneo, actúa como “bisagra” doble. Sus dientes curvos y afilados retienen la presa mientras la serpiente, desplazando las mandíbulas primero hacia un lado y después hacia el otro, adelanta la boca hasta lograr la totalidad del alimento con ellas.

No tienen sínfisis mandibular.

El cráneo de los ofidios de aspecto macizo, sigue siendo alto, los orificios nasales conservan su orientación lateral.

La tiene una gran diferencia del cráneo con respecto al de otros saurios. Las articulaciones del cráneo se refieren a la cavidad cerebral y en particular, a las relaciones entre los 2 bastoncillos de cartílago (trabeculas) que forman el pavimento de la cavidad cerebral embrionaria (antes de la formación del hueso) a la extensión o sea delantera del pavimento posterior de dicha cavidad (parasfenoides) y a los huesos anteriores de la bóveda craneana (frontales).

Al tragar, mientras las mandíbulas de un lado sujetan a la presa, las del otro lado se relajan y la empujan adelante para atenazarlas de nuevo, arrastrándola con un movimiento de vaivén.

Cráneo: Es del tipo diápsido, o sea con 2 aberturas separadas por los huesos postorbitales y escrumosal. Es alto y estrecho.

La médula ósea tanto de costillas como de vértebras produce componentes sanguíneos y eritrocitos y es la responsable de mantener unos niveles estables de estos elementos.






Los ofidios son carnívoros por excelencia, las serpientes están dotadas de una serie de adaptaciones para su apropiada alimentación. La falta de extremidades y que el la forma filiforme de su cuerpo han determinado que el sistema digestivo sea eficiente tanto en la aprehensión del alimento como en su misma digestión. Como sea que las serpientes no despedazan su alimento y a menudo ingieren presas de grandes dimensiones. En el proceso de deglución, todos los ofidios se comportan de manera análoga; en primer lugar matan a su víctima, y después la aferran por la cabeza para empezar lentamente un proceso de dilatación mandibular.

La deglución facilitada por el movimiento alternado de las mandíbulas, por el flujo salivar que humedece y prepara la presa su deglución y por la gran dilatación de la cavidad bucal debido a la presencia del hueso cuadrado, doblemente articulado y a la ligamentosa anterior de la mandíbula.

A.- Cavidad Bucal

Está constituida estructuralmente por el premaxilar, septomaxilar, vómer, base del esfenoides, palatino, pterigoides, maxilar, dentario y coranoides. La específica forma del cráneo, el poder de distensión de las mandíbulas, la disposición de la dentadura y la presencia en algunas familias de glándulas y colmillos ponzoñosos hacen de la cavidad bucal parte principal en lo referente a la captura del alimento e ingestión del mismo. Están presentes en la cavidad glándulas salivales tales como alatina, sublinguales y la biales que son encargadas de lubricar, humedecer y empezar la degradación del alimento
que va a ser digerido.

Las glándulas ponzoñosas son glándulas salivales supralabiales modificadas que producen una serie de sustancias que pasan mediante un canal a los colmillos del maxilar y depositan ahí su contenido. También encontramos en la boca el órgano vómero-nasal o de Jacobson que cumple funciones quimiorreceptoras y ayuda a los procesos olfativos. La lengua bífida y protráctil no participa en procesos digestivos y se relaciona con el sentido del olfato; se encuentra localizada en el piso de la boca y posee un estuche a manera de cápsula donde puede esconderse totalmente.

La escama rostral posee una fosa ventral denominada abertura o hendidura soniana, que le permite al ofidio sacar la lengua para captar partículas del aire llevarlas a los órganos vómero-nasal o de Jacobson, aún teniendo la boca cerrada. Caudo dorsal, encontramos la faringe donde llegan las coanas. El esófago y la laringe se abren para continuar su recorrido, uno hacia el estómago y otro hacia él o los pulmones.

Con la distensión completa de las mandíbulas, la respiración ordinaria sería imposible; por ello, la Serpiente lanza o proyecta la tráquea hacia adelante (hasta el espacio que queda libre entre las dos mitades del maxilar) abre la glotis, toma aire y retira la tráquea.

B.- Canal Digestivo.

El esófago, constituido por células alargadas elásticas le da a esta estructura gran capacidad de distensión. Ocupa más o menos el tercio anterior del cuerpo y la falta de esternón permite por ahí el paso de cuerpo de tamaño considerable (hasta cinco veces el diámetro del animal. El alimento es conducido hacia el estómago por contracciones peristálticas ayudadas por movimientos ondulatorios del cuerpo y espasmos respiratorios.

El estómago se presenta como una dilatación esofágica en forma de hueso (fusiforme). En algunas especies no se le encuentra muy definida; de éste se continúa el tracto con el intestino delgado que es moderadamente largo y es donde se realiza la absorción del alimento a éste caen las secreciones biliares y pancreáticas que ayudan a la degradación y preparación de las sustancias para posterior asimilación. Se comunica con el intestino grueso mediante la válvula ileocecal; y parece que en la mayoría de los ofidios hay presencia de unos pequeños ciegos en esta zona. El intestino grueso desemboca en la cloaca en un punto denominado coprodeum que es una especie de esfínter terminal.

las secreciones de las glándulas salivales así como de las presentes a lo largo del tracto digestivo permiten una desintegración del alimento y una preparación para su absorción. Normalmente las serpientes adquieren de su alimento todos los nutrientes precisos para su desarrollo. Los excrementos están compuestos de pelos, si la presa es mamífero, plumas si es ave y escamas si es reptil.

En el intestino grueso y la cloaca se produce la reabsorción de agua de los alimentos no digeridos.

C.- Hígado

El hígado es de forma alargada y está localizado ventralmente, es multílobulado. Dividido por una cisura longitudinal. de la cual emerge el conducto hepático que va a lo largo del esófago y estómago, hasta llegar al colédoco en el cual desemboca, e] hígado es relativamente grande con respecto al de otros animales.

D.- Páncreas

Los islotes de Largerhans están localizados y agrupados en la parte anterior. las células alfa y beta se encuentran en forma alternada siguiendo un patrón de organización en donde las células alfas son muchos más abundantes.





La mayoría de las serpientes poseen dientes, muestran notables modificaciones en su estructura y función. La punta del diente ésta usualmente recubierta por una fina capa de una sustancia similar al esmalte, de gran dureza y calcificación elevada. Este “esmalte” es casi siempre de estructura homogénea, diferentes al esmalte de los mamíferos que esta compuesto característicamente de formaciones prismáticas densamente unidas.

La masa principal del diente está compuesta de dentina, un tejido duro penetrado por finos conductos y en muchos aspectos similar al hueso. Dentro de la dentina existe una cavidad pulpar rellena del tejido conjuntivo, que contiene nervios y vasos sanguíneos nutricios.

En la mayoría de las serpientes los dientes se mudan y se reemplazan a lo largo de toda su vida, a diferencia de los mamíferos que solo tienen una o dos denticiones. En algunas serpientes el reemplazamiento de las piezas dentarias sigue el modelo alternante. Entre 2 piezas funcionales cualesquiera existe generalmente un espacio sin diente, cuando un nuevo diente aparece en dicho espacio y comienza su función, se mudan los dientes originales que se encontraban a cada lado de él. Esta disposición impide que regiones amplias de las zonas mandibulares estén desprovistas al mismo tiempo de sus piezas dentarias. Los estudios recientes han demostrado, no obstante, que este proceso se realiza de una forma más complicada y que los dientes se reemplazan en oleadas que se extienden a lo largo de la mandíbula, mediante posiciones dentarias alternas.

Los dientes tienen usualmente una forma cónica sencilla o similar a una estaca. Aunque pueden variar de tamaño y forma según la zona mandibular donde se encuentren. En algunas serpientes los dientes están restringidos a los huesos que forman los bordes mandibulares, los premaxilares y maxilares arriba y dentario abajo, en otros, incluidas las formas más primitivas, existen también dientes sobre los huesos del paladar duro, tales como el vómer, palatinos y pterigoides. Los dientes pueden disponerse dentro de alvéolos o estar fundidos a la superficie del hueso; existe a veces un tejido especial que rodea la raíz del diente, conocido como hueso unión, que es comparable en estructura al cemento del diente de un mamífero. Los dientes pueden faltar absolutamente y entonces son reemplazados funcionalmente por un pico córneo como ocurre en una especie de serpiente.





Figura Nº 23. Tipos de fijación dentaria.
A= Acrodonta. B= Plurodonta. C= Tipo tecodonto de los cocodrilos.


Figura Nº 24. Corte transversal de dientes de serpientes A= Aglifa. 6= Opistoglifa. 0= Proteroglifa. D= Solenoglifa. e= Esmalte. d= Dentina. p= Cavidad de la pulpa. s= Sutura.


Poseen gran cantidad de dientes cuya función es la de empujar el alimento hacia la garganta más que para masticar, con lo que pueden engullir a la presa entera. Y de retención de su presa.

Los colmillos especializados de las serpientes ponzoñosas también se reemplazan durante toda la vida del animal.

Los ofidios han despertado interés, no solo a nivel de los zoólogos, sino también de médicos y otros, por los aspectos patológicos que ofrecen los emponzoñamientos ofídicos.

La frecuencia y mortalidad de aproximadamente el 10% de los casos de emponzoñamiento ofídico que ocurre en nuestras áreas rurales, es de primordial interés el conocimiento del problema y sobre todo la terapéutica inmediata que debe aplicarse a las personas mordidas por una serpiente antes de localizarse un hospital y poner al afectado en manos de un médico.

Por las razones antes expuestas, surge una clasificación para diferenciar las serpientes causantes de todos esos daños, como son las serpientes ponzoñosas a las cuales hay que estudiar muy bien como un problema de salud pública (mapanare, cascabel, coral, cuaima piña), de aquellas serpientes que son inofensivas al hombre y que además hay algunas que depredan a las serpientes ponzoñosas, a las cuales hay que proteger. Además de estas razones, hay una de mayor importancia, por la cual no debe exterminarse a las serpientes no ponzoñosas, como es su papel en la Ecología.

Debido a esto, surgió una clasificación por la cual se conoce verdaderamente si una serpiente es ponzoñosa o no, como es la clasificación dentaria:

Serpientes Aglifas.

Comprende a aquellas con una dentadura maxilar superior formada por pequeños dientes ganchudos y curvados hacia atrás, sin surco o conducto capaz de inocular ponzoña, incluso cuando la saliva es ligeramente ponzoñosa (en algunas especies), estos animales no presentan peligro alguno para el Hombre. Estos dientes son sólidos, lisos, cortantes y cortos; sus mordeduras son simples arañazos superficiales que no alcanzan a herir la piel; pero en otras serpientes como por ejemplo las Boas y algunos Colúbridos si causan grandes lesiones, la mordedura no es ponzoñosa y pertenecen a este grupo, la mayor cantidad de unas 2500 especies diferentes de serpientes, repartidas en todo el mundo. Ejemplo de ellas son Boa constrictor c. (tragavenado), Epicrates cenchria. (Boa tornasol), etc.



Figura Nº 25. DENTADURA AGLIFA


Serpientes Opistomegadontes.

Serpientes con una dentadura formada por dos dientes posteriores más grandes que los restantes ubicados en el resto de la cavidad bucal (mandíbulas y huesos palatinos). Los dientes posteriores son utilizados para herir severamente a las presas, pero no están provistos de canal para conducir ponzoña. Esta especie constituye una especialización de las serpientes aglifas. Un ejemplo es la sapamanare (Xenodon severus), recientemente se dice que las especies del género Drymarchon también poseen esté tipo de dentadura.



Figura Nº 26. DENTADURA OPISTOMEGADONTE.


Serpientes Opistoglifas.

Serpientes que poseen dientes con disposición igual al grupo anterior, pero tienen además un par de dientes posteriores alargados, fijos y surcados por un canal lateral externo, capaz de escurrir ponzoña. Esta es producida en muy pocas cantidades y no es muy activo, siendo pocas veces inoculado con eficacia, por estar los colmillos colocados muy atrás, en la mayoría de los casos no presentan peligro alguno para el hombre. Es inoculado con eficacia en presas ya ingeridas en parte con fin proteolítico, favoreciendo la digestión de estos animales. Las diferentes especies de estos dos últimos grupos o series de colmillos, corresponden a la familia Colubridae que tienen especies con estos grupos de dentaduras, mientras que el resto de las familias no ponzoñosas, sólo tienen dentaduras de la serie aglifas. Algunas serpientes de este grupo son ofiófagas, es decir, que se alimentan de otras serpientes, muy especialmente de las ponzoñosas. Ejemplo de este grupo la verde gallo, lora.




Figura Nº 27. DENTADURA OPISTOGLIFA.


Serpientes Proteroglifas.

La disposición de su dentadura es inversa a la del grupo anterior. Los colmillos están situados en el maxilar superior, en la porción anterior. Estos colmillos poseen un canal inoculador de ponzoña. Son pequeños, curvados ligeramente, inmóviles y están sujetos al maxilar superior. El canal anterior de los dientes tienen bordes muy cerrados por lo que permite que circule el liquido ponzoñoso segregado por las glándulas, cuyo conducto excretor desemboca en la base del canal dentario. Este par de dientes es de un tamaño mayor que el de los otros. La mordedura de estas serpientes es mortal. Está representada en nuestro país por las corales (Micrurus).

En otras latitudes las serpientes de las familias Elapidae y Hidrophidae, también poseen este tipo de dentaduras. Ejemplo cobras, mambas, serpientes marinas, etc.

En las corales el canal de inoculación a veces se cierra.

La potencia de los colmillos que golpean cuando la boca esta completamente abierta y la gran toxicidad de su ponzoña hacen que estas serpientes sean particularmente peligrosas.














Figura Nº 28. DENTADURA PROTEROGLIFA.

Serpientes Solenoglifas.

Poseen el aparato inoculador de ponzoña más sofisticado que existe en la naturaleza. Dentro de este grupo de serpientes se encuentra la mayoría, por no decir la totalidad de las serpientes ponzoñosas de nuestro país y las que provocan la casi totalidad de emponzoñamientos.

Su aparato inoculador consiste en un par de colmillos, fuertes, curvados hacia atrás y situados en la parte anterior del maxilar superior. Se dice que dichos colmillos son móviles, pero en realidad, la movilidad de dichos colmillos se debe al movimiento de los huesos maxilares. El maxilar en estas serpientes es pequeño y verticalmente eréctil, lo cual le permite a la serpiente cerrar la boca y replegar los colmillos hacia al techo de la boca.

Los colmillos están cubiertos por una mucosa que se llama Vagina Dentalis. Estos además poseen un conducto que lleva la ponzoña desde la glándula productora de ponzoña hasta la punta del colmillo.

En el momento en que la serpiente se dispone a morder, abre la boca en un ángulo cerca de 180o y el maxilar superior se mueve hacia adelante, formando un ángulo de 90o con el labio superior.




Figura Nº 29. DENTADURA SOLENOGLIFA.





El aparato respiratorio consta de fosas nasales, glotis, laringe, tráquea, bronquios, y uno o dos pulmones, además de los sacos aéreos.

Las fosas nasales se comunican con la cavidad bucal mediante las coanas. Después del estuche lingual se encuentra la glotis y cerca a ésta se encuentran dos cartílagos aritenoides y un anillo cricoide para continuarse con la tráquea que en su parte proximal presenta anillos completos y cerca al bronquio(s) anillos incompletos.

La tráquea está constituida por anillos cartilaginosos que se bifurcan en dos bronquios, los que se abren en los pulmones, de los cuales el izquierdo está atrofiado. Su respiración es pulmonar y la entrada de aire se hace por diferencia de presiones en la cavidad pleuroperitonial, la cual se expande y comprime debido a movimientos musculares, así como de las costillas.

Los pulmones se localizan entre las dos hojas del mesentéreo dorsal y se extienden casi hasta los dos tercios de la longitud total de la serpiente.

El pulmón derecho que es el que se desarrolla, se divide en dos regiones; la anterior respiratoria, está provista de alvéolos y la posterior es membranosa y conserva una reserva de aire. Para dar una idea acerca de la constitución del pulmón de una serpiente, vamos a recordar primeramente los conceptos de respiración pulmonar para luego ver los diversos tipos de pulmón. Como apreciamos más adelante, la serpiente posee el pulmón izquierdo atrofiado y el derecho, cuya parte superior es de estructura multilocular, posee en su parte inferior simplemente un saco aéreo.




Figura Nº 30. Aparato respiratorio de un Ofidio.

En la respiración pulmonar, el intercambio gaseoso se efectúa por intermedio de los pulmones. Estos son órganos con forma de sacos membranosos que se comunican con el exterior por un tubo o conducto (que en las serpientes es largo) llamado bronquios. Por su estructura, los pulmones presentan diversas características, pudiendo ser monoloculares, multiloculares, alveolares y vesiculares.

El pulmón monolocular puede ser liso o alveolado. El primer caso se reduce a una cavidad llena de aire limitada por un epitelio delgado; esto se observa en los moluscos aéreos (cavidad paleal) y en los peces dipnoideos, cuya vejiga natatoria, que desempeña el oficio de pulmón, comunica con el tubo digestivo. El pulmón monolocular alveolado se observa en los anfibios y los reptiles inferiores.

El pulmón multilocular presenta varias cavidades formada por repliegues del tegumento interno del pulmón, intensamente irrigado por una abundante red de ramificaciones en cada lóbulo. Esta clase de pulmones se observa en reptiles superiores. El pulmón alveolar es propio de los quelonios o tortugas, mientras que el pulmón vesicular que constituye el máximo de evolución, es característico de las aves y de los mamíferos. Todos los reptiles al nacer tienen dos pulmones nunca tienen branquias aunque algunos pasen su vida en el agua, siendo poca la actividad de estos animales, su respiración es poco intensa y sus pulmones muy sencillos. Los saurios (lagartos, camaleones, etc.) parecidos a los batracios, son simples sacos de paredes muy delgadas en los cuales los bronquios se abren sin ramificarse. Su cara interna presenta pliegues que aumentan la superficie respiratoria. En los ofidios el cuerpo es tan angosto que casi siempre uno de los pulmones (el izquierdo) está atrofiado, mientras que el otro se alarga de manera considerable y es como ya se ha dicho, de estructura multimonolocular.










Figura Nº 31. Diversos tipos de pulmón.


La respiración del ofidio se asegura, aún en casos de tragar presas de dimensiones aparentemente mayores que su propia boca, sin asfixiarse por tener una tráquea prolongada en la base de la boca y ser protráctil, de modo que sale sobre el borde del labio inferior y toma aire sin que la presencia de la presa en su boca y garganta le corte la respiración.

No poseen cuerdas vocales, sin embargo algunos ejemplares emiten sonidos a manera de silbido (verde gallo) que se pueden percibir a cierta distancia. Esto lo hacen mediante una fuerte exhalación y en algunas especies poseen en la tráquea proximal unas rugosidades que le permiten producir sonidos graves utilizados como mecanismo de aviso y defensa.

La distensión de los pulmones aumenta considerablemente el perímetro del animal que suele utilizarlo con fines defensivos en algunas especies acompañándolo de un siseo característico.

La frecuencia respiratoria es baja: La cascabel, entre 10 y 15 oC, respira 8 veces por minuto, a 27 oC. 12 veces por minuto y a 33 oC. 14 veces.






Este sistema presenta algún progreso sobre el de los anfibios, pues están más desarrollado los hemisferios cerebrales y algo el cerebelo. En el cerebro medio de todos los vertebrados se forma una evaginación llamada epífisis o glándula pineal. En los reptiles, la epífisis adquiere gran desarrollo y en su extremidad se forma una especie de ojo: El “ojo pineal o parietal”, especialmente en los saurios y en particular, en el género Hatteria (Fig.32). La estructura recuerda la de un ojo de vertebrado, pero está en el centro de la cabeza, en un orificio en forma de órbita, abierto en el hueso parietal. Este ojo está recubierto por las escamas del tegumento, que en ese punto se hacen más delgadas. Se han encontrado fósiles con una órbita muy grande para el ojo pineal, lo que indica que debía tener mayor desarrollo. No se sabe qué clase de sensaciones está destinado a recibir, pudiendo ser térmicas o de alguna otra clase; algunos autores consideran que no cumple ninguna función y que quedó como último vestigio de sus antepasados, los gigantescos dinosaurios. En los ofidios, este ojo pineal ya casi no se observa.

Figura Nº 32 (izquierda) Corte de encéfalo de un reptil. (derecha): corte del ojo pineal. Pasaremos seguidamente a describir el encéfalo de un ofidio (Fig.33), lo vemos en superficie y desde arriba; y en la Fig.34 lo apreciamos de perfil. El encéfalo se aloja en una cavidad o cráneo, delimitado por los huesos de la cabeza, siendo la región posterior, cilíndrica, la que recibe el nombre de médula espinal, y está alojada en el interior de la columna vertebral. Por esta razón, se dice que las serpientes pertenecen a los Cordados, es decir, que poseen cuerda nerviosa dorsal. El encéfalo está conformado por órganos situados uno a continuación del otro, respondiendo a la misma estructura y ubicación que en todos los vertebrados. Los órganos que apreciamos en la figura 33, son: Dos hemisferios unidos por un cuerpo calloso que en conjunto forman el cerebro. E] cerebelo, que ocupa la región posterior del encéfalo. De la región anterior del encéfalo se desprenden dos bulbos olfatorios, relacionados con el sentido del olfato, al igual que los lóbulos ópticos, relacionados con la vista. El bulbo raquídeo en la región del encéfalo que al angostarse continúa con la médula espinal. Adjunto a este sistema nervioso, denominado “Central”, se encuentra el sistema nervioso periférico y el sistema nervioso del gran simpático. El sistema nervioso periférico está compuesto por los llamados nervios craneales, que parten del encéfalo; y los nervios raquídeos, que parten de la médula, cuya función es inervar las distintas partes del cuerpo. El sistema nervioso del gran simpático está formado por cordones que se hallan a ambos lados del sistema nervioso central, que muestran ganglios de trecho en trecho, de los que surgen nervios que inervan las vísceras sin intervención de la voluntad del animal. Sintetizando, podemos decir que en el encéfalo de un ofidio (si bien es más perfeccionado que el de un batracio) sus hemisferios, aunque más desarrollados, son siempre lisos y no presentan circunvoluciones.




Figura Nº 33 .Encéfalo de un Ofidio. (visto de la parte superior).







Figura Nº 34 Encéfalo visto de perfil.

El sistema nervioso se caracteriza por la aparición de un neopalio a nivel del cerebro, cuyos hemisferios están más desarrollados que los de los anfibios. Al igual que los vertebrados superiores, los ofidios poseen doce pares de nervios craneales.

Los órganos sensoriales son los que necesita una vida terrestre.






El sistema endocrino es el menos conocido en comparación con el de otros animales vertebrados y parece tener mucha similitud con el sistema endocrino de los anfibios.

En la cabeza de los ofidios se encuentran 4 pares de glándulas, de las cuales, si no todas, las mayoría aparecen reunidas en una misma especie, como son:

1. Las Infralinguales.
2. Las Infrarnaxiiares o labiales inferiores.
3. Las Lacrimales (que tienen su asiento detrás de los ojos y más frecuentemente detrás de las órbitas) y,
4. Las Infraorbitarias, que son las productoras de ponzoña y estan ubicadas detrás y por debajo de los ojos, por encima de la mandíbula superior, encerrada en un vasto espacio intramuscular. Estas glándulas tienen forma oval y pueden ser de tamaño mayor que una almendra. Su estructura parece ser igual a la de las glándulas salivales de los grandes mamíferos. Algunos autores consideran que se trata de una adaptación funcional de las glándulas salivales; otros mantienen directamente que son glándulas salivales superiores modificadas, que se encargan de elaborar ponzoña.

Las glándulas tiroides: es de forma esférica, situada ventral a la tráquea y anterior al corazón. Produce una sustancia similar a la tiroxina y está limitada por un control hipofisiario a través de la hormona TSH.

Está relacionada con el período de muda y una inyección de tiroxina lo retarda. Este fenómeno o proceso puede estar relacionado con otros mecanismos metabólicos que aún no han sido estudiados.

Las glándulas adrenales son en número de dos y están en el mesorchión en el macho y en el mesovarium en la hembra. La glándula derecha está ubicada anterior a la izquierda. Están constituidas por células dicromafín y células interrenales. Las secreciones u hormonas adrenales son similares en composición y efecto a la de los Mamíferos, así se ha encontrado: Noradrenalina, progesterona, aldosterona, corticoesterona y dicromafina, que interviene en procesos reguladores del potencial hídrico. Además está regulada por la hipófisis y el sistema nervioso.



Figura Nº 35. Corte de una glándula ponzoñosa.
CS= Células secretoras. L= Lumen. 0= Conducto. GA= Glándula accesoria.





El aparato circulatorio es algo diferente en los reptiles inferiores, entre los que podemos mencionar al lagarto, serpientes y la tortuga, que en los superiores (cocodrilos).

El aparato circulatorio de los reptiles inferiores es semejante al de los batracios adultos (Fig. 36 izquierda). El corazón de las serpientes está compuesto por tres cavidades, un ventrículo, que en realidad son dos ventrículos imperfectamente separados, de lo cual resulta una mezcla de sangre arterial y venosa (por lo que se dice que tiene un solo ventrículo) y dos aurículas. Está menos desarrollado que el de los saurios.





Figura Nº 36. Izq. Circulación de un reptil; Der. corazón y vasos de un
reptil superior (cocodrilos).


Se trata de un órgano alargado y asimétrico, por cuanto la aurícula derecha adquiere un desarrollo muy superior al de la izquierda. No tiene cono arterioso y su seno venoso está muy reducido.

El alargamiento corporal de los ofidios, aunado a la ausencia de miembros, da lugar a ciertas modificaciones en la disposición general de los sistemas circulatorio arterial y venoso de estos animales.





Figura N 37. Circulación venosa de un Ofidio.



Pasamos a explicar la Figura 37.

A la aurícula derecha llega la sangre carboxigenada del cuerpo por la vena cava inferior y de la cabeza, por la vena cava superior. Al contraerse la aurícula, la sangre pasa al ventrículo para salir a purificarse a los pulmones por medio de dos arterias pulmonares (especialmente al pulmón derecho, que es el desarrollado, según hemos visto), ya oxigenada vuelve por las venas pulmonares a la aurícula izquierda, de allí pasa al ventrículo y luego, por la aorta que en este caso es doble, se distribuye por todo el organismo. Esto significa que el ventrículo debería llevar sangre arterial y venosa; sin embargo, esto no es exacto debido a que el ventrículo se encuentra incompletamente dividido en dos compartimientos; sin embargo, cuando ocurre la contracción la sangre es expulsada por los arcos aórticos derecho e izquierdo; recibiendo el primero mucho más sangre arterial que el segundo.



Figura Nº 38. Corazón de un ofidio.

Los arcos aórticos dan lugar a las carótidas primitivas que luego se anastomosan y dan lugar a la aorta posterior de donde salen las ramas que irrigarán el resto del cuerpo.

La parte del cuerpo y cabeza ubicada al lado derecho reciben sangre arterial más rica en oxígeno.

Las venas precavas reciben la sangre de las yugulares de la cabeza, de las subclavias y las vertebrales anteriores. Las dos venas ventrales abdominales reciben la sangre de las últimas costillas y parte de la cola que se conecta con el sistema porta-renal que es tribulario del sistema porta-hepático. La sangre es drenada por último a la postcava y de ahí al seno venoso que vierte su contenido a la aurícula derecha.

Podemos decir entonces, que la circulación es doble, cerrada e incompleta, por las citadas características.

Los arcos arteriales que conducen la sangre a la cabeza (carótidas) son extremadamente largos y están conectados por arterias transversales. Por lo tanto, si se apretara una arteria principal, mientras la Serpiente está tragando una presa grande la otra llevarla sangre a ambos lados de la cabeza a través de dichas arterias transversales. Sin embargo, la mayor parte de las Serpientes han perdido la arteria derecha durante su desarrollo; por consiguiente, la sangre de ambos lados sólo llega por el vaso izquierdo.






Posee válvulas linfáticas y senos muy desarrollados a nivel de la cloaca poseen dos músculos que se contraen periódicamente y ayudan así al retorno linfático al sistema circulatorio, el cual se hace por medio de la vena ilíaca.





El sistema urinario de los ofidios ha ido evolucionando principalmente con el fin de mantener los niveles de los líquidos corporales constantes o sea que haya una homeostasis constante, así corno para obtener una mayor eficiencia y rendimiento en la conservación de su especie.

El órgano excretor está formado por dos riñones que tienen una forma alargada, dadas las características de su cuerpo multilobulados que se encuentran en el último tercio del cuerpo, estando el izquierdo un poco retrasado en su posición al derecho, que está en una posición anterior.

La unidad básica del riñón son los metanefrones, que por medio de metanefrostomosis forman los túbulos colectores y finalmente los túbulos secretores.

Este sub-orden de los ofidios carece de vejiga urinaria, por lo que la orina es conducida directamente a la cloaca, por medio de los uréteres y presenta una consistencia algo sólida de aspecto blanquecino al unirse con las heces.

La orina en su constitución química, contiene ácido úrico principalmente en un 80 - 90%, urea y amonio. El ácido úrico tiene como propiedades que es insoluble e inerte y se elimina con poco gasto de agua, lo que le permite a este tipo de animal mantener un mejor equilibrio osmótico, ayudado por la reducción del paso de orina por los tubos metafrenicos. Parece ser que el ácido úrico es prerrequisito a la larga vida embrional en el huevo amniótico, pues como él, los residuos fetales son vaciados hacia el alantoides y de no ser por un mecanismo reductor del volumen no cabrían allí.

Los tubos posteriores presentan un dimorfismo sexual. En las hembras han tenido una especialización y se han formado unas estructuras denominadas segmentos sexuales que producen un fluido seminal casi donde se suspenden los espermatozoides.





El aparato genital de la hembra está formado por dos ovarios seculares situados en la cavidad peritoneal, el oviducto y la cloaca. La ovulación se produce cuando se rompen los folículos de Graafian (Graaf), ubicados en el ovario. Los óvulos entran al óstrium y salen por el conducto mulleriano por medio de contracciones musculares y acción ciliar. La fertilización es interna y se efectúa en la parte más anterior del oviducto apenas el óvulo pasa por el óstrium y antes de que se cubra por las secreciones de las glándulas del mismo. En las serpientes el esperma pude ser almacenado en un estado inactivo en el tracto reproductivo de las hembras y mantienen así su habilidad para fertilizar el óvulo por meses y aún por años. Los espermatozoides deben alcanzar un número apropiado de óvulos antes de que estos sean cubier¬tos por las membranas protectoras justamente después del óstrium. Cada oviducto está dividido en dos secciones funcionales que cubren el huevo con envoltura para protegerlos del medio ambiente, los huevos son polylecitos, es decir, tienen la yema grande y carecen de albúmina.

La parte calcárea secretada en el último tercio del oviducto permite la formación de una parte aérea que contribuye a la respiración del embrión y a la acumulación de materia residual proveniente de su metabolismo, en el capítulo de reproducción detallado este proceso.

La cloaca se encuentra dividida en tres secciones: El urodeum, que es donde desemboca el sistema urogenital; el coprodeum, o lugar de salida del colon, y el protedeum que es el esfínter anal cubierto por una escama del mismo nombre.


Figura Nº 39. Aparato reproductor de un ofidio hembra.





Posee 2 testículos internos de color blanquecino, situados dorsalmente a los riñones. De cada testículo parte y se comunica con el órgano copulador o hemipene.

Los hemipenes son unas estructuras tubulares ubicadas caudalmente a la cloaca y debajo de la piel. Se comunican con ésta por medio de un canal denominado “sulcus espermático, encargado del transporte del semen hasta la punta del hemipene. Cuando hay excitación los senos sanguíneos se llenan de sangre y los hemipenes se proyectan por intermedio del músculo propulsor para salir del cuerpo. Algunos poseen unas estructuras de forma coronoides en los ápices y tienen como función el de asegurar la cópula sujetándose en el interior de los oviductos. Las dimensiones y formas varían según la especie y son parámetros de identificación. Después de la cópula los hemipenes son de nuevo puestos en su sitio por el músculo retractor.



Figura Nº 40. Hemipenes






ORGANOS DE LOS SENTIDOS

OIDO

El sentido auditivo de los ofidios es rudimentario, comparado al de los demás reptiles, o bien, a otros vertebrados superiores. Las serpientes a las vibraciones del suelo y aunque no poseen el menor rastro de oído externo, se ha demostrado que captan ciertos sonidos de baja frecuencia transmitidos por el aire. Oye por transmisión de vibraciones a través de sus huesos craneanos.

Se ha discutido mucho si las serpientes oyen o no. Auqnue no sean completamente sordas, no tienen tímpano, trrompas de eustaquio ni tampoco conductos a los largo de los cuales puedan convertirse las ondas sonoras en movimientos que se transmiten al oído interno, además carecen de pabellon auriculkar. Tienen los huecesillos encargados de la transmisión, pero éstos , en lugar de ser adyacentes al tí8mpano, tocan el hueso en el que se asienta la mandibula inferior (el suelo por ejemplo), encargándose el nervio auditivo de transportar el mensaje al cerebro. El animal capta por este procedimiento las ondas sonoras muy fuertes. es conocida su aptitud para detectar los temblores locales de tierra, auqneue no los lejanos.

En muchos pueblos primitivos se ahuyenta a los ofidios haciendo todo el ruido que se posible sobre la superficie de la tierra.

No hay pues, según los herpetólogos, nada extraordinario en el "encantamiento" de las serpientes, por la sencilla razón de que no oyen la flauta del presunto encantador. Sucede simplemente, que al quitar la tapa del cesto en que se halla el animal, éste se siente medio cegado por el repentino resplandor de la luz del día y nada más erguirse, ve como ondula el encantador al ritmo de la música. lo toma entonces como rival que le disputará el territorio, y hace ondular análogicamente su cuerpo
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