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ENFERMEDADES DE LAS SERPIENTES


La sintomatología de los ofidios es muy estereotipada, ya que, nos permite diagnosticar muy pocas enfermedades específicas basándonos en los hallazgos clínicos. El estudio macro y microscópico de los individuos muertos en cautiverio, puede ser útil en el sentido de que nos revela la base anatómica de la muerte o manifestar tal grado de parasitismo o lesiones tan extensas que no lleguemos a explicarnos como han podido sobrevivir durante tanto tiempo.

Las enfermedades de los anfibios y de los reptiles son todavía poco conocidas y solamente se han llevado a cabo de modo sistemático estudios sobre parásitos.

La mortalidad más importante ocurre con las serpientes en cautiverios recién capturan o llevadas al terrario. Malas condiciones de almacenamiento, una inanición prolongada, falta de cuidados (a veces debido a la ignorancia) dan a menudo cuenta de su resistencia. Un animal debilitado, que viva en un espacio reducido, es entonces una presa fácil para los parásitos o los microorganismos. Es necesario que un especialista efectúe la necropsia sobre un animal con una eutanasia, en cuanto la curación ya no sea posible para que un estudio histológico o microbiológico conserve todo su valor, puesto que en caso contrario los órganos internos pueden haber sido destruidos por la flora bacteriana contenida en el tubo digestivo.

En general, en los ofidios la enfermedad se manifiesta por indiferencia (por ejemplo, las serpientes que viven en árboles pueden pasar poco tiempo reptando por ellos), anorexia, pérdida de peso, deshidratación (que en las serpientes se evidencia por pérdida de un tentorio longitudinal de la piel). También se puede alterar la frecuencia y duración de la muda, el aspecto de las deyecciones y la frecuencia de excreción; con el que la mantiene suele contarnos cuando nos consulta sobre los cambios de su actividad, apetito y periodicidad de la ecdisis.

La temperatura de las serpientes van a con su actividad muscular y con la del medio ambiente, por lo que es de escaso valor diagnóstico. En muchas especies, la mucosa oral es muy pálida en estado normal, y su color no puede tomarse en cuenta como indicador de una posible anemia.

Las serpientes han de mantenerse entre temperaturas de 24 a 28 oC. Las temperaturas extremas o las oscilaciones rápidas, pueden producir enfermedades graves o incluso la muerte.

Todas las serpientes son carnívoras, pero su dieta varia con las distintas especies. Siempre que sea posible se administrarán los alimentos que suelen comer en estado natural, es decir, ratas y ratones, peces, ranas, lombrices y otras serpientes. La queja más frecuente respecto a los ofidios cautivos, es la anorexia, que muchas veces se corrige con un simple cambio en la dieta. La descripción detallada de les dietas naturales podemos encontrarla en muchos textos y manuales corrientes sobre herpetología.

Para prevenir la difusión de las enfermedades es de gran utilidad la observación de una higiene escrupulosa: La piel mudada por ejemplo, deberla extraerse de la caja lo antes posible. El instrumental empleado para extraer las heces conviene sumergirlo en una solución desinfectante fuerte (por ejemplo, soluciones de lodo), antes de utilizarlos en otra caja. Para desinfectar los alojamientos y los recipientes del agua, podemos emplear cloro, compuestos de lodo o agua hirviendo. No debe emplearse el fenol, cresol, ni otros derivados del alquitrán, ya que son fuertemente tóxicos para las serpientes.

Todo animal enfermo debe ser aislado para evitar una eventual contaminación y los terrarios cuidadosamente desinfectados. También está indicado colocar a los animales recién llegados en cuarentena para evitar que contaminen a los otros.

Como se conoce poco acerca de la dosis y la toxicidad de los fármacos, los más adecuado es una terapéutica de mantenimiento, incluyendo la alimentación forzada y los fluidos por vía parenteral. Los alimentos sólidos como ratones o trozos de carne, pueden empujarse con suavidad pero con firmeza hacia la faringe, tras haberlos lubricado con huevo crudo, por ejemplo. Se piensa que es más conveniente administrar un líquido altamente nutritivo mediante una sonda gástrica. Para ello puede valer un caldo de pescado (para serpientes de agua) o de carne, suplementados con aminoácidos, glucosa y un complejo vitamínico. Puede fabricarse una sonda gástrica con un tubo de polietileno blando, inserto en una jeringa hipodérmica de tamaño grande. La inyección no debe practicarse demasiado rápida, pues así se puede estimular la regurgitación del alimento dado.

Podemos utilizar la gran mayoría de los antibióticos comunes, de uso humano y uso veterinario, para tratar a los ofidios. Aunque no se han establecido las dosis exactas, salvo aquellas mediante experimentación, se pueden aplicar las mismas dosis que para los mamíferos, la misma relación mg/Kg. de peso vivo o g/Kg. P/V.

Para el tratamiento escogemos los medicamentos en la farmacia humana o veterinaria. Pero no hay que olvidar el administrar al animal dosis relacionadas con su peso.

Pueden afrontarse tres tipos de intervenciones: Los líquidos o pomadas extendidos sobre el tegumento, la absorción oral y la inyección subcutánea, según el medicamento y el efecto deseado. Para tratar a un animal agresivo, ponzoñoso o de gran, tamaño, prevéase una ayuda para mantener al animal bien sujeto.

La administración oral es el método adecuado para el tratamiento de las afecciones del tubo digestivo sobre todo. Los líquidos se inyectan en la boca gracias a una jeringa cuya aguja es sustituida por un fino tubo de goma o por una cánula. Las serpientes abren ampliamente la boca como medio de intimidación o de defensa; pueden escogerse este momento para dejar caer mediante una pipeta el líquido en el fondo de la boca. Pero el método más simple consiste en incluir el medicamento sólido en el alimento (ratas, ratones, etc.); naturalmente hay que asegurarse de que sea comido el animal y no sea regurgitado.

Puede que tenga que aplicársele inyecciones subcutáneas o intramusculares. Se utilizan jeringas de plástico con agujas muy finas, Nº 27, estériles; se destruirán después de su uso. Para evitar la formación de abscesos, limpiar el lugar con algún antiséptico común. La inyección se práctica en la cola, precisa mucha habilidad o experiencia, puesto que si es demasiado profunda hay riesgo de dañar los órganos internos, de provocar hemorragias o la necrosis total de los tejidos; a veces vale más dejar efectuar la operación a un Médico Veterinario.

Parece ser que manteniendo la temperatura ambiente entre 28 y 32 oC, se obtiene una respuesta óptima a la terapéutica antibiótica.

Los antibióticos de acción prolongada como puede ser la penicilina G, benzatina, tienen la ventaja de que requieren una manipulación mínima del paciente. Por desgracia no se tienen referencias del tipo de eficacia de los niveles en sangre para estos fármacos. Los tratamientos prolongados a base de steptomicina producen lesiones del VIII par craneal, con la incoordinación consiguiente.

Para reconocer una serpiente debe mantenerse firmemente sujeta, aunque sin apretar con exceso, por detrás de la cabeza, sujetando el cuerpo con la otra mano. Si se la suspende por el cuello, dejando oscilar el cuerpo durante algún tiempo, se lesiona la médula espinal o le sobrevienen trastornos circulatorios, dada la incapacidad de su sistema venoso para retornar la sangre al corazón en esta posición vertical

Conviene examinar la piel y los ojos de la serpiente por si no hubiera mudado completamente, ya que la cubierta de los ojos se muda con el resto de la capa externa de la epidermis. Cuando la muda no es completa, se pueden eliminar los restos adheridos humedeciéndolos previamente con agua tibia. Este proceso se realizará con cuidado, ya que se pueden lesionar fácilmente, durante la operación, el tejido subyacente; unido al hecho de que las heridas producidas por un pelado excesivo, se infectan con mucha frecuencia.


ENFERMEDADES INFECCIOSAS.


Enfermedades Bacterianas:


Las enfermedades ocurren en todos los órdenes de Reptiles; frecuentemente se deben a bacterias oportunistas y muchas son provocadas por bacterias Gram. Negativas. En todas las infecciones bacterianas o por hongos, el estado nutritivo y ambiental del animal deben ser considerados y corregirse sus deficiencias. El cultivo y las pruebas de susceptibilidad son factores importantes para determinar la terapéutica adecuada. Los cultivos deben incubarse a temperatura de 23 a 37 oC.

La mejor manera de administrar tratamiento antibiótico es por inyección parenteral ya que el grado de absorción de los medicamentos a través de la pared intestinal en animales clínicamente enfermos es variable y la regurgitación es frecuente. En la mayoría de las enfermedades infecciosas está indicada la terapéutica multivitamínica de apoyo. Pueden administrase líquidos, como solución salina normal a medía concentración o solución de dextrosa al 5%, por vía intraperitoneal. Las medidas de higiene y el control del ambiente aumentan las probabilidades de éxito. La temperatura ambiental debe mantenerse cerca del grado preferido por la especie para mejorar la función inmune. El aumento del metabolismo puede hacer necesaria la alimentación forzada en las especies anoréxicas.

Entre los antibióticos usados frecuentemente están el trihidrato de ampicilina por vía intramuscular o subcutánea a dosis de 5 mg/Kg. diariamente; la penicilina potásica, a dosis de 60.000 u/Kg. por vía intramuscular o subcutánea; la penicilina benzatínica con penicilina procaínica, 10,000 ti/Kg. por vía intramuscular cada 24 a 72 horas; la carbenicilina, 400 mg/Kg./día a 30 oC de temperatura corporal constante; la ticarcilina, 20 mg/Kg. por vía intramuscular diariamente y ceftazidina, 20 mg/Kg./día por vía intramuscular cada 72 horas a temperatura corporal constante de 30 oC. La tetraciclina a dosis de 26 a 50 mg/Kg./día por vía intramuscular o subcutánea, la clortetraciclina, 200 mg./Kg./día por vía oral y la oxitetraclclina a dosis de 6 a 10 mg/Kg. por vía intramuscular, Intravenosa u oral se han recomendado para las infecciones causadas por especies de Arizona y Salmonella. También se ha sugerido la administración de sulfametazina a dosis de 8 ml. /l (1 onza por galón) de una solución al 33% en el agua de beber y la sulfadímetoxina a dosis de 30 mg/Kg. oralmente el primer día y 15 mg/Kg./día durante tres días. Para los microorganismos Gram. positivos resistentes a la penicilina puede usarse cefalotina sódica, 30 mg/Kg. por vía Intramuscular diariamente. Para muchas infecciones en las serpientes se recomienda el succinato de cloranfenicol a dosis de 40 mg/Kg. por vía intramuscular a 24 oC de temperatura corporal constante. Pueden ser beneficiosos la tilosina a 25 mg/Kg. por vía intramuscular diariamente y la lincomicina a 6 mg/Kg. por vía intramuscular diariamente.

Frecuentemente se usan los aminoglucósidos contra la multitud de microorganismos Gram. negativos encontrados en los ofidios. La neomicina puede usarse por vía oral para las infecciones intestinales o tópicamente para lavar abscesos o heridas, pero no se recomienda por vía sistémica. La administración de aminoglucósidos por vía sistémica puede necesitar la administración concurrente de líquidos para evitar la toxicidad renal y hepática. Se han recomendado el sulfato de steptromicina y el sulfato de kanamicina a dosis de 10 mg/Kg. por vía intramuscular diariamente. También se ha recomendado el sulfato de gentamicina a dosis de 2,5 mg/Kg. por vía subcutánea cada 72 horas para las serpientes y las tortugas terrestres, a 24 oC. de temperatura corporal constante.

Abscesos subcutáneos: Son muy comunes en serpientes. Causados por lesiones traumáticas, heridas por mordeduras o ambientes malos. Los abscesos subcutáneos toman el aspecto de nódulos o de tumefacción. El diagnóstico diferencial debe incluir nódulos parasitarios, los tumores y los hematomas. En los abscesos de los ofidios se ha aislado, a menudo en combinación, el microorganismo anaerobio Peptostreptacoccus y los aerobios Pseudomonas, Aeromonas, Serratia, Salmonella, Micrococcus, Erysipelothris, Citrobacter freundii, Morganella morganii, Proteus, Staphylococcus, Streptococcus, E. coli, Klebsiella, Arizona y Dermatophilus. El exudado es de consistencia variable, desde líquido purulento espeso, de color pardo; hasta denso, consolidado y laminado, de aspecto similar a las hojas de la cebolla. Es posible que algunos de los abscesos de las serpientes tengan su origen en las heridas producidas durante el período de la muda, momento en que la piel parece ser más sensible a los traumas.

Se ha sugerido que los alojamientos húmedos hacen a los reptiles particularmente propensos a estas lesiones. Los abscesos se rodean de una cápsula fibrosa cuyo espesor está en consonancia con la edad de la lesión. Los núcleos blandos y fluctuantes deben incidirse y drenarse. Cuando se trata de material sólido y laminado, se separa muy bien de la cápsula fibrosa. La zona a operar puede irrigarse con agua oxigenada, con cualquier solución antiséptica o antibiótica; así como espolvorearse con antibióticos. La herida se cierra según el proceder de rutina.

Los cuidados postoperatorios pueden consistir en la aplicación tópica o irrigación del área quirúrgica con antisépticos sulfamidas o antibióticos, complementada con una terapéutica antibiótica sistemática, de acuerdo a la respuesta local o general a la intervención.

Los abscesos abiertos o supurantes deben ser raspados y lavados con yodo povidona o solución de lugol, y deben administrase antibióticos por vía parenteral. Los ungüentos antibióticos con enzimas proteolíticas pueden ser útiles.

Pueden desarrollarse abscesos viscerales como resultado de la infección hematógena. Los abscesos del aparato reproductor femenino son frecuentes y pueden causar peritonitis. Está indicada la intervención quirúrgica; los antibióticos sistémicos por sí solos rara vez tienen éxito.

Se observan abscesos debajo de las membranas que cubre los ojos y en otras especies se observa conjuntivitis. La severidad varia de una inflamación ligera a panoftalmitis y la afección puede ser consecutiva a una estomatitis infecciosa. Se drena extirpando quirúrgicamente una pequeña cuña de la membrana que cubre el ojo y lavando con una solución antibiótica (neomicina o estreptomicina). Todos los casos deben tratarse con suplementos de vitamina A.

Dermatitis ulcerante: Se observa en los ofidios y lagartijas. La humedad elevada es un factor predisponente. Si se deja sin tratar las infecciones secundarias por unas especies de Aeromonas y una de Pseudomonas y otras bacterias pueden causar septicemia y muerte. A menudo se observa eritema, necrosis y ulceración de la dermis y presencia de un exudado. Son indispensables el tratamiento con antibióticos sistémicos y las medidas de higiene y cuidado general.

Estomatitis ulcerosa: Esta es una infección muy frecuente de las serpientes cautivas. Las lesiones en la boca se deben principalmente a la administración inadecuada de una alimentación forzada y a la excitación inoportuna de los animales que hace que se golpeen contra los cristales o el alambre de su alojamiento, predisponiéndolos a padecer la enfermedad. Hay dos microorganismos que se han señalado como principales responsables de la misma. Se trata de la Aeromonas hydrophilas y del Bacillus fluorecens liquefaciens, bastones Gram. negativos móviles. Las lesiones pueden aparecer cubiertas por una costra ó producir exudado gaseoso o purulento. La enfermedad progresa desde la ulceración superficial de la mucosa oral hasta llegar a invadir los alvéolos dentarios y los huesos de ambos maxilares. Si los gérmenes llegan a la sangre, producen una septicemia grave. Por la afección del maxilar superior se pueden obstruir los conductillos que drenan el espacio limitado por la córnea y la cubierta externa del ojo, produciendo su dilatación. En los casos extremos, la hinchazón iguala casi al tamaño de la cabeza.

En los casos mal tratados puede desarrollarse infección respiratoria o gastrointestinal.

El tratamiento consiste en la aplicación tópica de agua oxigenada, sulfatiamina al 25 % u otro antiséptico suave. El tejido necrótico no se puede eliminar drásticamente, ya que expondríamos el tejido sano a una Invasión posterior. La administración sistemática de antibióticos suele dar buenos resultados. Durante esta fase, el animal se niega a comer, por lo que hay que mantenerlo con alimentación forzada por sonda gástrica y terapéutica de flujo por vía parenteral. Se recomienda la suplementación vitamínica especialmente con vitaminas A y C.

Cloaquitis infecciosa: Se caracteriza por edema y exudado hemorrágico. La causa puede ser traumática. El desequilibrio vitamínico/mineral puede causar formación de cálculos cloacales; éstos deben ser extraídos y la dieta debe corregirse. Se han aislado Echerichia coli y especies de Pseudomonas y Staphylooccus. La presencia de abscesos pericloacales a menudo implica una migración de la infección en sentido cefálico a través de los tejidos subcutáneos, o a través de los tractos genital o urinario. Está indicado un tratamiento enérgico, incluso el desbridamiento quirúrgico, el tratamiento local de la herida y la administración de antibióticos sistémicos.

Septicemia: Es una causa frecuente de muerte; el trastorno generalizado puede ir precedido de traumatismo, absceso local, parasitismo o stress de causa ambiental. Frecuentemente se aíslan las especies A. hydrophila y la Pseudomona aeruginosa; las primeras pueden ser transmitidas por el Acaro Ophionyssus naticis. Las segundas pueden producir septicemias en muchos animales de sangre fría. Se suelen encontrar en el agua y llegan hasta el hospedador a través de las heridas de la boca o de la piel. Esta septicemia cursa rápidamente en los ofidios, presentándose la muerte a los pocos días de la aparición de los primeros síntomas. Aunque la muerte puede ir precedida de un proceso hiperagudo o crónico. Entre los signos que se observan frecuentemente están la dificultad respiratoria, la letargia, las convulsiones y la falta de coordinación. Pueden observarse petequias en el abdomen, en la piel y mucosas, aletargamiento, respuesta disminuida a los estímulos externos y convulsiones poco antes de la muerte.

Si se diagnostica a tiempo se puede tratar con cloranfenicol, aplicando el tratamiento a todos los animales expuestos al contagio.

La higiene y el cuidado pueden constituir factores significativos en reducir los brotes. Los ofidios afectados deben ser aislados y debe iniciarse el tratamiento antibiótico.

La Echerichia freundii es otro bacilo Gram. negativo transmitido por el agua y que produce septicemia en las tortugas. También responde al cloranfenicol (en una dosis inicial de 8 miligramos/100 gramos. de peso corporal, seguida de 4 miligramos/100 gramos. de peso corporal, dos veces al día durante 7 días).

Salmonelosis: Las serpientes pueden albergar varias especies de Salmonella y los bacilos del grupo Arizona. Los ofidios suelen ser portadores asintomáticos de estos gérmenes, pero ocasionalmente pueden producir enteritis o septicemia. Se han señalado varios casos de enteritis humana que han infectado a serpientes domesticadas. Dado al peligro que suponen para la salud pública, se han recomendado deshacerse de las serpientes infectadas antes de intentar un tratamiento.

Tuberculosis: La especie de Mycobacterium infecta a los ofidios, a los que produce granulomas tuberculosos en varios órganos internos. Se observan durante la autopsia como lesiones granulomatosas y frecuentemente se acompañan de adelgazamiento crónico. No se ha demostrado que los bacilos acidorresistentes aislados de estas lesiones sean infectantes para el hombre u otros animales de sangre caliente. Los signos clínicos son inespecíficos; la tuberculosis de los ofidios es una enfermedad consuntiva progresiva, cuyo diagnóstico solo puede fundarse en la demostración de los gérmenes en cultivo (crecen a temperatura ambiente), en cortes histológicos o en frotis de las lesiones.

No se conoce un tratamiento para la tuberculosis en las serpientes. Las especies aisladas son el Mycobacterium ulcerans, M. chelonei y A. thamnophis. El cultivo de todos ellos se hace a temperaturas reducidas.

Neumonía: Son muy frecuentes; la incidencia puede estar influida por parasitismo respiratorio o general, temperatura ambiental desfavorable, malas condiciones sanitarias, enfermedad concurrente y desnutrición. Este es un problema serio en varias especies en cautiverio. Los síntomas son: Secreción nasal, abertura de la boca, disnea, ruidos respiratorios de siseo o borboteo, decaimiento y anorexia.

A menudo se aíslan especies de Aeromonas y Pseudomonas, pero muchas infecciones respiratorias son de carácter mixto. En los casos severos o prolongados puede sobrevenir septicemia.

El curso varia según la virulencia del agente productor y el estado general del animal. Se han registrado curaciones espontáneas, pero los casos no tratados suelen terminar fatalmente. El estudio hecho nos demuestra que los alojamientos fríos y húmedos predisponen a la infección pulmonar, por lo que hay que comenzar por corregir tal situación. Las neumonías bacterianas responden a las tetraciclinas (100 -200 mg. /Kg. diarios por vía oral). Absorben mejor las tabletas que las soluciones o las cápsulas. Las secreciones y exudado nasal y oral se limpiarán cuidadosamente. La suplementación con vitamina A a dosis de 5000 U.I. por semana. En caso de neumonía crónica, se ha recurrido a las nebulizaciones con antibióticos disueltos en solución salina, en combinación con DMSO y/o acetilcísteína. Con frecuencia, el éxito terapéutico es éstas y otras infecciones dependen de la eliminación de los problemas de cuidado identificados más arriba.

Leptospirosis: En serpientes silvestres se han demostrado anticuerpos frente a varias especies de leptospiras. Las serpientes pueden albergar y transmitir la enfermedad. Las espiroquetas afectan a los ofidios aunque les producen enfermedades leves o no peligrosas. Está pendiente de evaluación la verdadera significación de los ofidios como reservorio de leptospirosis.

Enfermedades Víricas:

Los virus no se han definido claramente como agentes patógenos en los reptiles, pero han sido asociados con una variedad de afecciones. En los ofidios, un brote de trastornos respiratorios fatales en una especie cautiva de Bothrops fue asociado con un paramixovirus; el agente ha sido designado Virus Fer-de-lance (VFDL). En un sarcoma en una Víbora russell se aisló un retrovirus que se designé virus viperino (VV). Se aisló un virus relacionado a este último de un sarcoma en una serpiente del Maíz que se designó por los tanto (RVSM). Se ha aislado un herpervirus de la ponzoña de la cobra, pero sin que hubiese lesiones presentes.

Del tracto gastrointestinal de los ofidios se han encontrado parvovirus, picornavirus, adenovirus y herpesvirus, pero el papel exacto de estos virus en las enfermedades entéricas de las serpientes no se conoce

Los ofidios constituyen un importante reservorio de los virus de la encefalitis del este y del oeste. Tras la inoculación experimental se ha podido comprobar que estos animales mantienen una viremia prolongada. Parece ser que la supervivencia del virus durante el invierno está relacionada en parte con una permanencia en los ofidios hospederos en hibernación. Estos producen anticuerpos neutralizantes frente a los virus, aunque no manifiesten anormalidades clínicas o morfológicas.

Enfermedades Micóticas:

La humedad ambiental excesivamente elevada, las enfermedades concurrentes, la desnutrición y el stress causado por cuidado deficiente pueden ser factores en el desarrollo de infecciones micóticas en los ofidios; éstas progresan durante largos períodos. Poco es lo que se conoce respecto a la patogénesis de las micosis sistémicas, pero la higiene y cuidado correctos contribuyen a reducir su frecuencia. De serpientes con micosis sistémicas se han aislado especies de Aspergillus, Metarhizium, Mucor, Poecilomyces y Penicillum. La documentación de estos casos tratados con éxito es escasa; la mayoría de las comunicaciones se refieren a casos descubiertos durante la autopsia. Sin embargo, puede intentarse el uso de agentes antifungales sistémicos en las micosis profundas. En casos de infecciones micóticas superficiales o localizadas se recomienda la extirpación quirúrgica del granuloma, seguida de tratamiento local de la herida. En los ofidios normales se observa en las heces la presencia de una especie de Basidiobatus, que es patógena en los mamíferos.

La dermatofitosis se ha descrito en todos los órdenes de los reptiles. Los géneros aislados con mayor frecuencia son Goetrichum, Fusarium y Trichosporum. En la mayoría de los casos la infección fúngica es secundaria a una lesión cutánea.

Se ha asociado la ulceración de los tejidos gástricos e intestinales con infección por especies de Fducor y Fusarium. Las especies de Metarhizium y Paecilomyces han causado trastornos granulomatosos crónicos del hígado, riñón y bazo. Pocos signos, excepto la pérdida de peso, se observan antes de la muerte. Los animales pueden continuar ingiriendo alimentos hasta cinco días antes de morir.

La localización más frecuente de las infecciones micóticas son las vías respiratorias. Se aíslan frecuentemente especies de Metarhizium, Mucor y Paecilomyces. Se ha aislado una especie de Aspergillus en las lesiones pulmonares de la Chuckwalla (Saurornatus obesus). La mayoría de las infecciones se acompañan de formación de granulomas o placas y las consiguientes manifestaciones de dificultad respiratoria antes de la muerte.
Enfermedades Parasitarias;

Los ofidios en cautiverio corren mayor riesgo de sufrir lesiones patológicas causadas por parásitos internos. El stress provocado por el cautiverio además de la vida en un sistema ambiental cerrado favorece la infestación parasitaria intensa. No debe escatimarse esfuerzo alguno para liberar a los animales de su carga parasitaria.

Las serpientes sirven de hospederos definitivos e intermediarios a una amplia gamma de parásitos, tanto como metazoos como protozoos. Aunque se han realizado estudios detallados sobre la morfología y clasificación de nichos parasitarios, son escasos los trabajos sobre la patogenicidad y tratamiento.

Enfermedades producidas por protozoos:

Las serpientes albergan numerosas especies de protozoarios, muchas de las cuales son comensales inocuos. El protozoario patógeno más importante en los ofidios es la Entamoeba invadens.

Amoeba: Las serpientes hospedan varias especies de Amoebas, pero la mayor significación patógena es la Entamoeba invadens, que producen elevados índices de morbilidad y mortalidad en serpientes. Ocasionalmente pueden ser también patógenas en tortugas, aunque estas últimas suelen albergar al parásito sin manifestar síntomas de la enfermedad, constituyendo un reservorio de infección para serpientes.

Las serpientes con amibiasis presentan deyecciones sanguinolentas y mucosas, anorexia, vómitos, decaimiento progresivo y pérdida de peso. La enfermedad es altamente contagiosa y se difunde con rapidez por toda una colección. La destrucción del intestino llega a ser tan extensa que no puede tener lugar la progresión del contenido intestinal; estos casos cursan fulminantemente, presentándose la muerte antes de que el dueño llegue advertir las deyecciones anormales. El parásito se difunde por vía hemática a los órganos, donde se puede demostrar histológicamente, generalmente acompañado de reacción inflamatoria o necrosis. Sin embargo son frecuentes los abscesos hepáticos y también se ha descrito una destrucción focal del tejido renal.

La transmisión es por contacto directo con la forma cística. En los casos crónicos son comunes los abscesos hepáticos con numerosos trofozoitos de E. invadens. En la autopsia, se observan macroscópicamente lesiones que pueden extenderse del estómago a la cloaca. El intestino revela áreas de ulceración que tienden a unirse, necrosis caseosa, edema y hemorragia. En la amebiasis hepática se observan macroscópicamente como hallazgo de autopsia abscesos multifocales en un hígado tumefacto y friable. El diagnóstico se hace en base a identificación de trofozoitos o quistes en frotis de heces frescas tisulares o en secreciones de tejidos. Debe evitarse albergar a tortugas y ofidios en el mismo recinto.

El diagnóstico clínico se basa en la demostración de los quistes y trofozoitos en las heces. Se ha notificado un tratamiento eficaz a base de diloxanide (entamide) en dosis de 500 mg. /Kg. por vía oral. También se recomienda las tetraciclinas y parvomicina por vía oral, pero se consideran ineficaces contra la forma hepática. Y el metronidazol a dosis de 160 mg/Kg. por vía .oral durante tres días, con una dosis máxima de 400 mg por día. El dimetridazol puede administrarse diariamente 10 días a dosis de 40 mg/Kg. El clorhidrato de emetina puede administrarse por vía intramuscular o subcutánea a dosis de 2,5 mg/Kg.

Esporozoos: Se han encontrado varias especies de coccidios en el intestino y especies de Klesfella en el riñón, de Inospora en la vesícula biliar e intestino, de Eimeria en la vesícula biliar, los cuales pueden producir alteraciones tisulares. La severidad de la enfermedad varía según el microorganismo causante y la especie afectada. No se ha descrito ningún tratamiento en la literatura, pero administrando sulfametazina por vía oral se puede controlar la enfermedad, también la sulfametoxidiazina: Una solución al 20 % administrada por vía intramuscular o subcutánea a dosis inicial de 80 mg/Kg., seguida de 40 mg/Kg. durante cuatro días.

Las hemogregarinas son los parásitos de este género que se encuentran con más frecuencia en la sangre de las serpientes. Se transmite por los ácaros y garrapatas. A estos parásitos no se les ha relacionado con ninguna enfermedad aparente, por lo que no se recomienda tratamiento.

Mastigóforos: En el intestino de las serpientes se encuentran variedad de flagelados, pero se sabe poco acerca de su patogeneidad.

Los Tripanosomas no son frecuentes en la sangre de las serpientes. Se reconoce fácilmente por su membrana ondulante y su flagelo. También se sabe poco de su acción patógena y tratamiento.

Se ha comunicado que los flagelados, particularmente una especie del género Hexamita, causan trastornos del aparato urinario de las tortugas y trastornos intestinales en los ofidios.

Se ha descrito la presencia de plasmodios (paludismo) así como otros protozoarios intracelulares sanguíneos. Recientemente ha aumentado la frecuencia de comunicaciones de criptosporidiosis en las Serpientes, debido probablemente a mayores esfuerzos diagnósticos. Las áreas afectadas principalmente son las mucosas gástricas e intestinales. Clínicamente puede palparse una masa correspondiente al área de engrosamiento de la mucosa y frecuentemente el síntoma de presentación es la regurgitación postprandial. Los hallazgos principales son el engrosamiento de la mucosa acompañado de la invasión de numerosos criptosporidios, y la pérdida segmentaria de la motilidad en las partes engrosadas.

La Giardia que se observa en algunos casos de enteritis en los ofidios puede ser en realidad una Hexamina o uno de los flagelados relativamente no patógenos que habitan el tracto gastrointestinal de las serpientes. Generalmente se necesita el conocimiento especializado del protozoólogo para distinguir entre las diferentes especies y se necesita recurrir a preservativos y teñidos especiales para identificar la mayoría de estos microorganismos.

Enfermedades producidas por helmintos:

Trematodos: En los tractos digestivos, respiratorio y urinario de las Serpientes se alojan muchas especies de Lombrices. Si bien la mayoría no son patógenos, hay géneros patógenos que invaden el sistema cardiovascular y otros que invaden la cavidad oral, el aparato respiratorio, los túbulos renales y los uréteres. Los agentes quimioterapéuticos no han sido eficaces en la eliminación de estos parásitos.

Se han realizado experimentos con drogas antihelmínticas y la más efectiva hasta los actuales momentos es el albendazol.

Las que se identifican más comúnmente en las serpientes son las pertenecientes a la familia Plagiorchidae que se encuentran en el tracto digestivo y respiratorio. Muchas veces se pueden ver en la boca del animal, pero este retira la faringe hacia adentro cuando se intenta extraerlas. Cuando están en número elevado pueden incluso impedir el cierre de la boca. Son particularmente comunes en serpientes del género Drymarchon y las Lampropeltis.

Cestodes: Las tenias adultas son muy comunes en el intestino de las serpientes. Es tas pueden servir como huésped definitivo, paraténico o intermedio de un gran número de especies. Si bien la mayoría de ellas no son patógenas, en unos pocos casos se ha comunicado pérdida de peso y muerte. El complejo ciclo vital de los cestodos y lo limitado de las zonas geográficas correspondientes a sus huéspedes intermediarios reduce el número de casos en animales cautivos. Cuando en los ofidios tan presentes, pueden observarse proglótides alrededor de la cloaca o pueden aislarse los huevos típicos de cestodos de las heces. Los ofidios pueden albergar también Plerocercoides, último estadio larvario de las tenias, en sus músculos y tejido subcutáneo. Los Plerocercoides se pueden eliminar quirúrgicamente.

No se ha descrito tratamiento eficaz contra las tenias adultas.

Se puede intentar un tratamiento con praziquantel a dosis de 3,5 mg/Kg. por vía intramuscular: Clorhidrato de bunamidina, 25 mg/Kg. por vía oral cada dos semanas, o niclosamide, 150 mg/Kg. una vez al mes. La presencia de pleurocercoides del género Spirometra puede manifestarse en forma de tumefacciones blandas en el tejido subcutáneo.

Nematodos: En el tracto digestivo de las serpientes se encuentran centenares de especies de nematodos. También los pulmones pueden estar infectados. Sus larvas se pueden ver emigrando o enquistados en cualquier víscera. Algunos de estos Hermes están estrechamente relacionados con los parásitos de los animales domésticos, por ejemplo: Strongyioídes, Ascaris, Oxiuros, Capílarls y rilarías; otros son menos familiares para el Médico Veterinario.

Las especies de Strongylnidos frecuentemente habitan en el tracto intestinal de los ofidios. En las serpientes se han observado las Larvas dentro de granulomas distribuidos por toda la pared abdominal, lo que sugiere que son capaces de penetrar a través de la piel. Esta posibilidad de reinfestación sin necesidad de ingestión de huevos o larvas pueden ser responsable de casos de parasitismo abrumador (observado principalmente en los ofidios) con Strongyioides, especialmente cuando las condiciones de higiene en el ambiente de cautiverio son malas. Las especies de Rhabdias y otras relacionadas se han descubierto en los pulmones de una variedad de ofidios; pueden observarse huevos embrionados y formas larvadas libres en las heces. También se han observado larvas parecidas a las de las especies Rhabdias en las encías de ofidios con estomatitis, lo que sugiere una relación causal. Las infecciones generalmente son subclínicas pero pueden acompañarse de neumonía bacteriana secundaria. Los casos severos pueden causar la muerte.

También pueden observarse gusanos gástricos del género Physaioptera. En las infestaciones severas pueden desarrollarse úlceras gástricas. Los huevos son elípticos y pueden ser embrionados. Muchos ofidios están infectados con una especie de Kaiicephaius, y se han dado casos de obstrucción gastrointestinal por la presencia de sus grandes granulomas. Este anquilostoma prefiere la porción superior del tracto gastrointestinal y provoca lesiones erosivas donde se localiza. Sus huevos son similares a los de las especies de Physaioptera. Los grandes granulomas de Kalicephalus también han sido causa de obstrucción gastrointestinal en los ofidios.

Los ascáridos frecuentemente infestan a los ofidios. Los huevos son semejantes a los de los ascáridos de los mamíferos. Los ofidios infestados pueden presentar lesiones severas y hasta la muerte. Los ofidios con manifestaciones clínicas frecuentemente regurgitan alimentos parcialmente digeridos y/o nematodos adultos, y presentan anorexia. Las lesiones principales consisten en grandes masas granulomatosas en el estómago y el intestino, que pueden formar abscesos. También puede haber penetración de la pared intestinal.

En las serpientes pueden observarse muchas otras especies de nematodos que tienen poca o ninguna significación clínica. El examen fecal puede revelar huevos pertenecientes a especies de los géneros Capíliarla, Trichuris y Oxyuris. Es necesario saber reconocer las larvas y huevos no patógenos de los parásitos de los animales utilizados como alimentos (por ejemplo la Syphacia obveiata del ratón), que pueden observarse cuando éstos se incluyen en la dieta. En los animales cautivos debe intentarse el tratamiento cuando hay signos de parasitismo.

Es importante recordar que se sospecha o se ha confirmado que algunas de las formas larvadas de los nematodos atraviesan la piel y soslayan así la vía oral de reinfección. El aficionado frecuentemente no se percata de esta vía sutil de reinfestación hasta que el ofidio está abrumado de parásitos. La atención esmerada a la eliminación de los excrementos contribuye enormemente a reducir la carga parasitaria en animales en cautiverio.

Estas parasitosis pueden tratarse por vía oral con mebendazol, 100 mg/Kg.; tiabendazol, 100 mg/Kg.; o fenbendazol, 5O a 100 mg/Kg.; la dosis se repite a las dos semanas. Se ha comunicado que levamisol, a dosis de 50 mg/Kg. por vía intraperitonial, intramuscular o subcutánea, o 200 mg/Kg. por vía oral es eficaz contra especies de Rhabdias. La ivermectina (200 pg/Kg. ha sido utilizada en los ofidios, pero ha resultado tóxica en algunas especies.

Puede observarse lesiones dérmicas provocadas por un gusano ímpirurldeo del género Dvacunctlus. Hay numerosas especies de espirurideos que infestan el mesenterio, la cavidad peritoneal y los vasos sanguíneos. La necesidad de un vector mecánico reduce la incidencia de este gusano en los animales reproducidos en cautiverio o en los cautivos antiguos. El tratamiento consiste en aumentar la temperatura ambiental a 35 a 37 0C durante 24 a 48 horas. Sin embargo, algunos ofidios adaptados a temperaturas más bajas no toleran este tratamiento.

Muchos platelmintos y nematelmintos sólo producen en estos hospedadores cuando se encuentran en número demasiado elevado o cuando el animal está debilitado por cualquier causa. Algunos de los vermes son patógenos, tanto por la destrucción tisular local que produce, como por la competencia por los alimentos o por la succión de sangre.

Se sabe muy poco sobre el empleo de antihelmínticos en ofidios. Su administración presenta problemas complicados, ya que una sobredosis puede producir efectos tóxicos, mientras que una dosis insuficiente estimula la emigración del parásito a lugares anormales, con las consiguientes lesiones tisulares.

Enfermedades producidas por ectoparásitos:

Excepto en estado silvestre, se observa un número limitado de ectoparásitos, salvo en individuos recién adquiridos, El acaro Ophionyssus naticis merece la mayor atención. Está distribuido por todo el mundo y la mayoría de las especies de ofidios son susceptibles. Se observa una disminución de la vitalidad y, cuando la infestación es severa, puede causar la muerte por anemia. El O. naticis puede acompañarse de la transmisión mecánica de Aeromonas hydrophíla causante de septicemia o neumonía. La piel de los animales afectados loma aspecto áspero y frecuentemente hay disecdisis. El acaro tiene menos dc 1 >5 mm. de longitud y frecuenterriente se encuentra cerca de las membranas que cubren los ojos. El tratamiento consiste en colocar tiras de diclorvos cerca de la jaula durante cuatro días. Debe evitarse el contacto directo de las tiras con los animales. Las jaulas pueden tratarse rociándolas con una solución de 0,1 al 0>2% de triclorfón.

Los Ofidios grandes también pueden rociarse con esta solución. Se han recomendado preparaciones de gel de sílice como polvo de aplicación tópica. Debe tenerse cuidado con los especímenes más pequeños.

A veces se ven larvas de Acaros del género Trombicula (Nigua), pero son consideradas patógenas.

Los Acaros del género Ixades a menudo infestan a los Ofidios y la infestación severa puede provocar anemia. Los Acaros del género Argas pueden causar parálisis con degeneración muscular a nivel de la picadura. Los Acaros pueden ser responsables de la transmisión de virus, varias especies de hemogregarinas y la filaria Macdonaldius oscheri. Los Acaros pueden quitarse manualmente.

Se han observado Sanguijuelas en una variedad de especies acuáticas, que se localizan en el cuerpo, cabeza y la cavidad oral.

Las Serpientes frecuentemente presentan miasis cutáneas, especialmente alrededor de la cloaca.

La mejor profilaxis de las ectoparasitosis es por medio del examen y la cuarentena cuidadosa de todo animal que se agrega a la colección.

Ocasionalmente se encuentran Garrapatas en las Serpientes terrestres. Se eliminarán con ayuda de unas pinzas, teniendo cuidado de no dejar el aparato bucal clavado en la piel.


ENFERMEDADES AMBIENTALES Y LESIONES TRAUMATICAS


El término síndrome de mala adaptación se usa para describir la incapacidad de un Reptil de adaptarse a su ambiente a su ambiente de cautiverio. Se caracteriza por letargia, anorexia, caquexia y muerte. La modificación de los factores ambientales y dietéticos puede mejorar el trastorno pero el desenlace con frecuencia es fatal. La pulverización del recinto con agua antes de la comida puede estimular su ingestión. El aumentar la temperatura ambiental también puede estimular el apetito, como lo puede hacer también la luz de espectro completo. Se dice que las inyecciones de vitamina estimulan el apetito y la conducta alimentaria. Los individuos que rehúsan los alimentos durante largos períodos ambientales a temperatura óptima a veces comienzan a alimentarse por sí solos después de un ayuno de invernación de tres semanas aproximadamente.

El proceso hormonal por el cual las Serpientes se desprenden de su piel exterior queratinizada en respuesta al crecimiento o al desgaste, se llama ecdisis. En los Ofidios y en algunos Lagartos, el proceso resulta en el desprendimiento de toda la capa de piel en una sola pieza. Los Cocodrilos y muchos Lagartos se desprenden de pequeñas secciones de piel intermitentemente. Las Tortugas también siguen este proceso en el caparazón y se desprenden de las escudillas una por vez. La presencia de piedras grandes algo abrasivas u otros artefactos para que las Serpientes se froten contra ellos durante la ecdisis facilita el proceso. Antes de la muda, los Ofidios se vuelven anorécticos y


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toman un aspecto ligeramente translúcido. Esto es particularmente evidente en la cubierta de los ojos. Frecuentemente se observa un aumento de la irritabilidad y de la> agresividad. La muda se inicia alrededor de las fauces y la piel se vuelve del revés a medida que se desprende.

El término disecdisis se refiere a una muda incompleta o inadecuada. Como factores contribuyentes a la disecdisis set. han incriminado la humedad baja y otros factores de stréss incluso la reducción de la función tiroidea, ectoparasitismo, deficiencias nutricíonales, enfermedades infecciosas y falta de superficies abrasivas adecuadas. Frecuentemente se retienen la cubierta de los ojos y bandas anulares en la cola. El mejor tratamiento consiste en sumergir al animal en agua tibia (25 a 2800) durante varias horas y frotar suavemente con una esponja de gasa. Después de ablandar la membrana retenida que cubre el ojo, con agua, glicerol o un agente similar, puede eliminársela con unas pinzas finas; la porción retenida se toma por el borde y se extrae suavemente de los tejidos subyacentes.

- Los altos niveles de humedad y la exposición prolongada a la humedad contenida en ciertos materiales predisponen a los Ofidios a las infecciones cutáneas, que generalment6 se denominan enfermedades ampollares. A menudo estos factores predisponentes se deben a poca higiene. La falta de extracción de las heces o de los uratos o urea permite que éstos empapen los materiales de la jaula, lo que contribuye al desarrollo de bacterias y hongos que a su vez producen sustancias irritantes (amoníaco, proteasas, ácidos, etc.) que causan pequeñas erosiones en la epidermis normalmente resistente. Una vez que los microorganismos llegan a los delicados tejidos subepiteliales, las erosiones se extienden rápidamente y a menudo se unen para formar grandes úlceras. Si esta afección se deja sin tratar generalmente progresa a septicemia y muerte. El tratamiento inicial exige un ambiente limpio y seco. Los animales con infecciones secundarias deben recibir los antibióticos apropiados.

Una de las lesiones traumáticas observadas con más frecuencia es la mordedura por Roedores, provocada por presas destinadas a la alimentación; tienen por secuelas comunes la infección secundaria y la formación de abscesos. Para evitadas, los Ofidios deben ser alimentados con Roedores recién descongelados o recién sacrificados (es importante retirar todo animal que no haya sido ingerido antes de 24 horas). Las heridas recientes por mordeduras pueden tratarse por medio de limpieza y saturación con yodo povidona. Deben administrase antibióticos por vía parenteral si están indicados. Las heridas antiguas frectíentemente forman abscesos y aparecen como una tumefacción blanda o dura.

Las quemaduras (debidas a lámparas incandescentes u otras fuentes de calor) se tratan con limpieza local, aplicación de unguentos antibióticos y colocando al Ofidio en un ambiente limpio seco. En los casos de quemaduras severas pueden ser necesario recurrir a la administarción de líquidos por vía intraperitoneal o subcutánea para evitar la deshidratación.




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Las fracturas óseas debidas a traumatismo se observan en todas las especies. Las lesiones de los huesos largos pueden tratarse con férulas externas o internas. Las lesiones de la columna vertebral deben evaluarse en forma individual; cuando no hay desplazamiento evidente debe recurrirse a la evaluación radiográfica.

Las lesiones localizadas caudalmente al ano pueden ser toleradas pero las proximales resultan en estreñimiento y retención de uratos.


ENFERMEDADES METABÓLICAS


La gota ocurre en todos los órdenes; se han descrito formas viscerales y articulares. La radiografía frecuentemente revela fotos en los órganos y las articulaciones. La acumulación de uratos afecta los órganos y puede estar relacionada con deshidratación> estados catabólicos severos (inanición), trastornos primarios del metabolismo proteico, dietas ricas en proteínas y enfermedad renal. Los factores de estrés ambiental y psicológico también pueden desempeñar un papel en el desarrollo de la enfermedad. El alopurinol (15 mg/kg) con la colchicina puede ser beneficioso si el diagnóstico se formula precozmente.

En la autopsia con frecuencia se descubre el estreñimiento renal. Son frecuentes los antecedentes por anorexia con deshidratación concurrente. En estos casos, los túbulos renales se encuentran obstruidos con uratos.


Los trastornos endocrinos no han sido documentados en los reptiles con la misma frecuencia que en otros animales no domésticos. La polifagia puede o no ser aparente, y la glucosuria y la hiperglucemia constituyen los hallazgos clínico patológicos primarios de la diabetes mellitus. La etiología está aún por determinarse.


ENFERMEDADES NEOPLÁSICAS

Las neoplasias deben incluirse siempre en el diagnóstico diferencial de las enfermedades de las Serpientes, ya que en ellas las neoplasias pueden ser macroscópicamente similares a otros procesos nosológicos. Además de las enfermedades neoplásicas de desarrollo espontáneo, se han descrito tumores debidos a parasitismo y a virus oncogénicos. La incorporación sistemática de técnicas de diagnóstico como la radiografía, la ultrasonografía, la citología, la histopatología (biopsia) y el aislamiento de virus deberla resultar en un diagnóstico más frecuente de enfermedades neoplásicas. Una vez formulado este diagnóstico> deben adaptarse , para el tratamiento curativo o sintomático, protocolos similares a los utilizados en otros animales.
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En Elaboración...
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